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Este es un sitio donde puedes encontrar información sobre los ángeles y cómo contactar con ellos. Ariadna Tapia |
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Trazos del Halcón
- Agosto 2005 Queridos Cybernautas:
Hoy, los trazos del halcón, están inspirados en un gran maestro que estuvo ocupando este plano en un cuerpo pequeño. Me refiero a Ulíses Salazar, quien dejara el cuerpo material el pasado 26 de julio después de luchar como un guerrero, (como él mismo se autonombraba), contra el cáncer que desde hace siete años había aparecido en su cuerpo. Hablar de cáncer es sin duda un tema doloroso... difícil, pero no es eso a lo que me quiero avocar, si no más bien en la peculiaridad de este pequeño niño de ojos profundos y palabras que resonaban en el ambiente, al cual, tuve oportunidad de conocer más ampliamente en una entrevista que le hice con el único fin de alentar a otras personas que padecieran lo mismo. Y además porque algo había llamado podersamente mi atención. Ulíses estaba escribiendo un libro... sin duda eso era interesante. Recuerdo bien ese día en que llegué a su casa acompañada del equipo de Televisa Cuernavaca. Me recibieron sus padres: Lety y Alfonso y al fondo estaba él. Un pequeño niño que irradiaba luz y serenidad impresionantes, al grado de intimidarme a mi. Cualquiera diría que me encontraría a un niño que al ver la enorme cámara se bloquearía fácilmente pero no fue así. Ulíses, estaba sereno y de la misma manera contestó a todas mis preguntas sobre su vida, su proceso y sobre el libro. Él decía que hablaba con los ángeles, que conocía bien el proceso de la vida y que lucharía hasta el final. Así, cada palabra encerraba una enseñanza. Se sabía especial, así que al irme me dijo que me quería dar un regalo: tocó mi cabeza. Al día siguiente me ví con Lety su mamá y le regalé un cuadro mío muy querido del arcángel Zadquiel, que vigila las puertas entre las dimensiones y que es el arcángel de la transmutación. Lo ví hace un mes y me enteré de que había terminado ese preciado libro. Ahora ya no está físicamente entre nosotros, pero su legado seguirá, porque para los que estuvimos alguna vez cerca de él, nos queda clara la misión que vino a realizar a este mundo. El último regalo de Ulíses para mí, sucedió justo camino a su velación. Recordé la entrevista que le hice y comencé a llorar en mi auto. En ese momento, me llegó un olor a rosas impresionante. Para finalizar, retomo las palabras del sacerdote que ofició la misa el día que lo iban a cremar. Él dijo: La muerte no venció a Ulíses, porque el dió el regalo más precioso que tenemos: la vida. Y en cada día de su existencia nos dejó una enseñanza. Ahora no tengo dudas de que este niño, pequeño maestro, está en planos muy elevados, donde él merece estar. Bendiciones hoy y siempre para todos Ariadna
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